¿Agotada de pensar todo el día en comida?

Descubre el método psicoterapéutico de 3 pasos para dejar de pensar todo el día en comida y superar tu ansiedad por las “cosas ricas”.

Quiero acceder a Mente en Calma
Si pasas gran parte del día:
  • Pensando en qué comer
  • Intentando controlar lo que comes
  • Sintiéndote culpable por lo que comiste
  • O prometiéndote que mañana sí te vas a cuidar…

Este workshop es para ti.

En solo 46 minutos…
  • Entenderás por qué la comida tiene tanto control sobre tu vida
  • Y aprenderás 3 pasos prácticos para relacionarte con ella desde un lugar más consciente, tranquilo y libre de culpa.
Sin dietas. Sin prohibiciones. Sin depender de tu (escasa) fuerza de voluntad.
Necesito que la comida deje de controlarme

Te pasa que:

  • Desde que te despiertas estás pensando en qué vas a comer durante el día.
  • Te prometes que esta vez sí vas a hacer la dieta, pero tarde o temprano vuelves a descontrolarte.
  • Has bajado de peso varias veces, pero siempre vuelves a recuperarlo (o subir más). 
  • Sientes que una vez que empiezas a comer ciertos alimentos no puedes parar.
  • Piensas constantemente en los alimentos que “no deberías” comer.
  • Te da vergüenza comer frente a otras personas.
  • Te preocupa que los demás te juzguen por lo que comes o por tu peso.
  • Te comparas con mujeres más delgadas y te preguntas por qué para ellas parece tan fácil.
  • Sientes que la comida tiene más control sobre ti del que te gustaría reconocer.
  • Sabes perfectamente lo que deberías hacer, pero no logras sostenerlo en el tiempo.
Si te identificaste con varias de estas frases, quiero que sepas algo: 

No estás sola.

Me siento muy identificada y necesito ayuda

El costo real de vivir pensando en comida

La mayoría de las personas cree que el problema es el peso, pero el peso es solo la parte visible del problema

Porque el costo no está solo en la balanza. Está en la energía mental que gastas pensando en comida.

En la lucha constante en tu cabeza.

En despertarte prometiendo que hoy sí lo harás bien y acostarte sintiendo que fallaste otra vez.

Y con el tiempo, esto termina afectando profundamente la forma en que te sientes contigo misma.

Empieza por la mañana, cuando te vistes y nada te convence.

Cuando te pruebas ropa y terminas frustrada.

Cuando evitas ciertas fotos.

Cuando te comparas con otras mujeres.

Cuando te cuesta sentirte atractiva o cómoda en tu propio cuerpo.

Y también aparece en momentos que nadie ve:

Cuando comes algo que te gusta y, en lugar de disfrutarlo, aparece la culpa.

Cuando sientes vergüenza de que otros te vean comer.

Necesito entender por qué me pasa todo esto

Después de años intentando solucionarlo, es fácil empezar a creer que hay algo malo en ti.

Que simplemente no tienes la disciplina suficiente.

Que nunca vas a lograr cambiar.

Porque durante años, has intentado de todo…
  • Has hecho dietas.
  • Has ido a nutricionistas.
  • Te inscribiste en el gimnasio.
  • Probaste ayunos.
  • Probaste pastillas. 
Y muchas veces funcionó… Por un tiempo.

Lograste bajar de peso.

Te sentiste motivada.

Pensaste que esta vez sí lo habías conseguido, pero volvías a pensar demasiado en comida y a comer todo aquello que habías evitado.

Y el ciclo comenzaba otra vez.

Después de vivir esto tantas veces, llegaste a una conclusión dolorosa:

“El problema soy yo.”

“Me falta fuerza de voluntad.”

“Nunca voy a lograrlo.”

“Estoy destinada a vivir así.”

Si alguna vez lo has pensado, quiero que sepas algo importante:

No eres la única. Escucha esta historia:

“Cuando llegué a terapia, me sentía desesperanzada.

Llevaba más de 15 años haciendo dietas muy estrictas, bajando y volviendo a subir.

Había probado de todo y ya no sabía por dónde empezar.

Venía con muchos kilos de más, pero lo que más me pesaba eran los años de culpa y exigencia.

Después de lo que aprendí con Pame, mi relación con la comida es mucho más tranquila.

La comida ya no es el centro de mi vida y puedo darme un gusto sin sentir culpa. 

Por primera vez en muchos años, siento que estoy en paz con la comida.”

— Maggi

 

La verdadera razón por la que sigues atrapada:

Muchas creen que el problema es la comida.

Pero la comida rara vez es el problema.

Porque comer cumple otras funciones mucho más profundas:

  • A veces es una forma de encontrar alivio después de un día difícil.
  • A veces es una recompensa.
  • A veces es compañía.
  • A veces es una pausa.
  • A veces es una manera de sentir algo agradable cuando todo lo demás parece demasiado difícil.